Cada año en Colombia se realizan cerca de 1 360 trasplantes entre órganos vitales, riñón, hígado y corazón. Sin embargo, más de 4 100 personas siguen a la espera de una oportunidad que les permita prolongar su vida. Las nuevas leyes hoy han logrado que aumente el número de trasplantes en un 21 %, gracias a la eliminación de barreras administrativas, la donación presunta, – porque ahora todos los colombianos somos donantes-, a menos que la familia exprese lo contrario y de igual manera, se ratificó la prohibición de cualquier compensación por esta donación.
Un Congreso Nacional de Trasplantes que reunió 300 médicos especialistas participantes en Bogotá, actualizó este tema que aún necesita un mayor esfuerzo de los colombianos, porque los donantes siguen esperando una segunda oportunidad de vivir.
Y es que los resultados de cada cirugía, llenan de satisfacción a los especialistas, cuando escuchan a los pacientes agradeciéndoles lo que hicieron por salvarlos de una muerte segura.
Un ejemplo es el de Juan, quien reconoce que su sufrimiento e incertidumbre han terminado, “porque ahora gozo de la libertad, viviendo con normalidad, cuando durante la diálisis estaba sometido a los aparatos, 4 veces a la semana”. Y qué decir de Vanessa, quien después de un trasplante de corazón hoy es una persona sana y siente que ha vuelto a nacer.
La mayoría de estos pacientes hoy les piden a los colombianos que sean donantes de órganos y tejidos, “porque si uno muere, el cuerpo va a la tierra y si uno dona puede salvar 52 vidas”, dice Felipe.
Un proceso contra reloj
Para Rubén Luna (foto), Cirujano de Trasplantes, expresidente de la Asociación Colombiana de Trasplante de Órganos y presidente del XIII Congreso de Trasplante de Órganos, el propósito de este encuentro fue fortalecer y actualizar la comunidad de trasplantes, porque no solo son los cirujanos los que participan, sino los médicos clínicos, nefrólogos, cardiólogos, hepatólogos, también las enfermeras y la industria farmacéutica. “Todos participamos para contarnos qué estamos haciendo y hacia dónde debemos dirigirnos desde el punto de vista científico y también como una comunidad viva, porque tan solo en un trasplante participan más de 100 profesionales”, dijo Luna.
Aunque se está tomando mayor conciencia, aún falta una cultura del trasplante, señaló el médico Luna. “No son solo campañas, porque estas siempre tienen un tiempo límite, se acabó y hasta ahí fue. “En Colombia nos falta generar una cultura de trasplante que cambie la percepción en el tiempo de lo que la gente piensa», dijo.
Esta es la diferencia marcada con España, un país que implementó el cambio de la cultura hace 50 años y hoy tiene los mejores resultados en donación y trasplante del mundo. Pero fue un trabajo de 50 años para llegar a este resultado.
Corriendo para salvar vidas
El proceso de trasplante inicia cuando aparece un posible donante que está a punto de fallecer y los coordinadores del centro hospitalario abordan a la familia, que está pasando por un momento muy difícil, le muestra las razones y la gran bondad que podrían demostrar a la comunidad, donando los órganos de su familiar.
Es una carrera contra reloj, porque en menos de 24 horas los médicos deben tener el diagnóstico, verificar que estos órganos puedan ser usados, identificar quienes pueden ser los receptores de esos órganos, traerlos y colocarlos.
Aquí no deben pasar más de 18 a 24 horas.
Hoy en día los pacientes pueden beneficiar hasta 52 personas, donando riñones, hígado, pulmones, corazón, páncreas, intestino, corazón, córnea, huesos y piel. Son muchas las personas que pueden mejorar y que están a la espera de un órgano o un tejido.
Luna señaló que “Colombia cuenta con la legislación más avanzada de Latinoamérica, pero eso no se ve reflejado en los resultados. Sabemos qué hacer y cómo hacerlo, pero no hemos podido superar los resultados”.
Para Fernando Quiróz, Cirujano de Trasplantes, quien hace parte del Cuerpo Médico de Mederic y de la Clínica Portoazul de Barranquilla, se necesita que haya un proceso continuo educativo, no solamente a la población adulta, sino desde la infancia y así la decisión no se convierte en un choque, en el momento en que se necesite un trasplante de órgano o tejido. Hay que ir directamente a colegios y universidades.
Señaló también que los médicos de la Asociación de Trasplantes han tratado de hacer énfasis en facultades de medicina, de enfermería y de derecho, porque es fundamental que el médico no se convierta en una piedra en el zapato. Es importante que, al momento de haber una donación, el especialista pueda responder de manera coherente a lo que está pasando con el paciente.
En general la donación en Colombia la hacen personas que han entrado en muerte encefálica. Esta muerte es el fallecimiento del cerebro que es el que controla todo el organismo. Los monitores dan una señal eléctrica de que el corazón está latiendo y por eso muchas veces es difícil que el familiar entienda que está fallecido, porque al observar las máquinas, parece que el paciente estuviera vivo.
Como en las películas
Es bastante parecido el proceso a como se ve en las películas, porque se trae el órgano, generalmente en helicóptero, se identifica el donante, se toma una serie de laboratorios para estar seguro uno que no se va a transmitir un órgano con una enfermedad importante y entonces el receptor se va a enfermar más.
Los órganos se preservan en neveras entre 0 y 4 grados centígrados, Hay órganos críticos como corazón y el pulmón que no deberían pasar de 3 a 4 horas, órganos intermedios como el páncreas que no debería pasar de 12 horas y otros como el hígado, pueden demorarse hasta 24 horas. Sin importar el plazo, lo importante es hacer el trasplante con el menor tiempo de enfriamiento, para que el órgano funcione lo más rápido posible.
Para toda la vida
El proceso de adaptación es para toda la vida, porque el órgano trasplantado es algo extraño en el organismo. “Esto significa que lo tomamos de manera indefinida para disminuir el rechazo y se incrementa la dosis de medicamentos, para que el órgano siga funcionando”, señaló Rubén Luna.
Esto es como un matrimonio entre el paciente, su familia y el grupo de trasplante, porque esa relación se va a prolongar durante el tiempo. Mientras el órgano esté funcionando, pueden pasar 20 a 25 años y es cuando los médicos ven que sus pacientes se casan y tienen hijos, pero el seguimiento que los médicos hacen es de por vida.
Rodolfo Eduardo Torres, es médico especialista en medicina interna, nefrología y trasplante de riñón y trabaja en el grupo de trasplante de las clínicas Colsanitas, la Clínica Colombia en Bogotá y la Reina Sofía.
Donante renal
Según Rodolfo Torres (foto), el trasplante renal de donante vivo como de donante cadavérico es la terapia de elección para los pacientes con enfermedad renal crónica. Igual para los pacientes renales con enfermedad cardiaca crónica y el trasplante pulmonar y visceral con trastornos pulmonares crónicos o gastrointestinales que requieren un trasplante multivisceral. (procedimiento quirúrgico que reemplaza múltiples órganos abdominales).
Sin embargo, todavía hace falta más donación de órganos, para poder trasplantar a más pacientes.
Lo más importante es que en los hospitales se identifiquen y se reporten los donantes potenciales, ya que hoy en Colombia ya es una obligación donar los órganos, dijo el especialista Torres.
Tiene que haber una evaluación del paciente que está enfermo, para ver si es candidato o no. Eso se llama la evaluación pre trasplante. Luego es presentado en la junta en la clínica y se aprueba su ingreso a la lista de espera. Allí ya empieza a recibir un órgano de la población. O de un donante fallecido. Después el paciente puede estar en lista de espera en tiempos que pueden llegar hasta los 2 años.
Otros se trasplantan más rápido. Después se moviliza todo el equipo para recibir los órganos del donante y estos se preservan en medios especiales y se empiezan a buscar candidatos de esa lista que conserva el Instituto Nacional de Salud.
Los niños tienen una prioridad, especialmente los menores entre 15 y 18 años. Lo que determina el órgano es la compatibilidad genética. Después de ese momento se lleva el paciente al trasplante y empieza el seguimiento pos trasplante. El paciente viene todos los meses a seguimiento del trasplante. Toma medicamentos y los médicos vigilan permanentemente las posibles reacciones.
El mensaje de los médicos para los colombianos es que hay que ser más solidarios en muchos aspectos, porque todavía falta hacer un mayor esfuerzo. La donación es un acto de amor por el otro y hay mucha gente que la necesita, para cambiar su vida y tener una esperanza de recuperación. Cuando un ser querido fallece y se está en el proceso doloroso, se puede redimir ese dolor, ayudando a otras personas. El trasplante es una oportunidad de vida. Uno nunca sabe cuándo va a necesitar un órgano.
Por Martha Lucía Díaz
Periodista de Salud


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