Existe desinformación sobre el Tratado de las Aguas del Indo (IWT) que se está difundiendo a través de diversos artículos publicados en periódicos, revistas y foros en línea, especialmente en Pakistán. Los artículos escritos por los llamados «expertos» o académicos no son más que retórica general destinada a moldear la percepción pública en Pakistán, careciendo de fundamento fáctico. Aunque la India ha mantenido el Tratado en suspenso, es importante analizar las verdaderas causas de la supuesta escasez de agua ampliamente reportada en Pakistán.
Pakistán continúa responsabilizando a la India de sus problemas hídricos, como si esta tuviera la obligación de suministrarle toda el agua que considere necesaria. Conforme al Artículo III del Tratado de las Aguas del Indo, la India estaba obligada a permitir el libre flujo de las aguas de los ríos occidentales, salvo en los usos específicamente autorizados para ella. En consecuencia, los caudales que recibe Pakistán en un momento determinado dependen de diversos factores, como las precipitaciones en las cuencas, el deshielo y los usos permitidos a la India.
Según diversos institutos de investigación, Pakistán recibe, en promedio, alrededor de 140 millones de acres-pie (MAF) de agua al año provenientes de los ríos occidentales de la cuenca del Indo, cifra superior a los 135 MAF estimados al momento de la firma del Tratado. En cambio, en los ríos orientales se ha informado una reducción aproximada del 15 % respecto de los 33 MAF calculados en aquella época. Entonces, ¿por qué tanta retórica contra la India?
Si se analiza el problema en profundidad, la respuesta resulta evidente. De esos aproximadamente 140 MAF, Pakistán desvía únicamente 104 MAF para riego; el resto se pierde dentro del sistema o desemboca en el mar. La verdadera causa de la supuesta escasez de agua en Pakistán radica en la deficiente gestión del recurso hídrico y en una serie de factores que apenas son debatidos por los propios especialistas paquistaníes. Casi no existe discusión pública sobre la inacción y el fracaso de las instituciones responsables —incluido el propio Gobierno de Pakistán— en la administración de un recurso tan valioso, especialmente cuando las condiciones sobre el terreno han cambiado considerablemente desde la firma del Tratado en 1960.
Cabe preguntarse si existe una estrategia deliberada para responsabilizar constantemente a la India y presentarse como víctima con el fin de desviar la atención del verdadero problema: la mala gestión de los recursos hídricos en Pakistán. A continuación, se exponen algunos hechos.
Uso del agua en Pakistán
Durante la década de 1950, Pakistán utilizaba alrededor de 66 MAF de agua para irrigar aproximadamente 21 millones de acres de tierras en la cuenca del Indo. Desde entonces, el uso del agua ha aumentado hasta 104 MAF, permitiendo irrigar cerca de 34 millones de acres.
Es importante señalar que el volumen de agua utilizado por unidad de superficie irrigada prácticamente no ha variado desde 1960. Sin embargo, las condiciones actuales son muy diferentes. El crecimiento de la población ha reducido la disponibilidad de agua per cápita, aunque este fenómeno también afecta a la India. Por ello, las prácticas de gestión hídrica vigentes al momento de la firma del Tratado han quedado obsoletas y requieren un enfoque que considere las complejas interrelaciones entre agua, alimentos y energía.
La India ha avanzado significativamente en este ámbito, mientras que Pakistán aún no ha emprendido esfuerzos serios. Con apenas 33 MAF de agua (el 20 % del total asignado), la India irriga alrededor de 26 millones de acres en la parte oriental de la cuenca del Indo, lo que evidencia que la productividad del agua en Pakistán es considerablemente menor.
Deficiente gobernanza del agua en Pakistán
Un estudio del Grupo del Banco Mundial, titulado Pakistan – Getting More from Water (actualizado hasta septiembre de 2018), analizó la seguridad hídrica de Pakistán con horizonte hasta 2047.
El informe concluye que Pakistán dispone de abundantes recursos hídricos y que solo dieciséis países poseen mayores volúmenes de agua. Sin embargo, al ser el sexto país más poblado del mundo, la disponibilidad de agua por habitante es relativamente baja. Conviene recordar que esta reducción obedece principalmente al crecimiento demográfico y no a una disminución del agua recibida, ya que, en promedio, Pakistán continúa recibiendo igual o incluso más agua de la cuenca del Indo que la prevista al momento de la firma del Tratado.
El estudio también señala que la seguridad hídrica representa un desafío, pero no determina necesariamente el destino económico de un país. De hecho, existen 32 países con menos agua per cápita que Pakistán y cuyo PIB per cápita promedio es diez veces superior. Solo seis de esos países son más pobres que Pakistán, todos ellos africanos, con escasa infraestructura de riego y una fuerte dependencia de la agricultura de secano.
Asimismo, el informe afirma que Pakistán no aprovecha adecuadamente su dotación hídrica y que su seguridad del agua se ve afectada por una deficiente gestión de los recursos hídricos. Entre las principales debilidades identifica:
· Deficiente gobernanza de los datos hídricos.
· Planificación insuficiente.
· Contaminación generalizada.
· Sobreexplotación de las aguas subterráneas.
· Baja productividad del agua.
· Deficiencias en los sistemas de pronóstico de inundaciones y sequías.
Dado que más del 90 % del agua en Pakistán se destina al riego, resulta indispensable reducir las pérdidas y mejorar la productividad del recurso para enfrentar los desafíos actuales.
También debe señalarse que Pakistán no ha desarrollado una capacidad de almacenamiento suficiente. Aproximadamente el 80 % del caudal anual llega durante cuatro meses; sin infraestructura de almacenamiento adecuada, resulta imposible garantizar un suministro confiable para la temporada Rabi. Por ello, responsabilizar a la India por problemas derivados de una gestión deficiente no contribuirá a resolver la situación.
Desperdicio de agua y baja productividad
Otro estudio, titulado Water Management in the Indus Basin in Pakistan – Challenges and Opportunities, elaborado por Asad Sarwar Qureshi y publicado por la International Mountain Society en agosto de 2011, confirma que la cuenca del Indo aporta en promedio 175 mil millones de metros cúbicos (BCM) —equivalentes a aproximadamente 142 MAF—, cifra superior a la estimada al momento de la firma del Tratado.
De ese volumen:
128 BCM (104 MAF) se destinan al riego.
12 BCM (9,7 MAF) se pierden dentro del sistema.
35 BCM (28,2 MAF) desembocan en el mar.
En otras palabras, Pakistán solo aprovecha alrededor del 73 % del agua disponible; el resto se desperdicia o se pierde.
Además, la productividad del agua utilizada para riego es una de las más bajas del mundo. En el caso del trigo, por ejemplo, la productividad alcanza apenas 0,5 kg por metro cúbico, frente a 1,0 kg/m³ en la India. El estudio concluye que Pakistán no ha realizado esfuerzos significativos para aumentar la productividad del agua.
En contraste, la India ha invertido considerablemente en programas como «Per Drop More Crop», desarrollo de cuencas hidrográficas, riego por microaspersión y modernización de áreas de riego. Solo durante la última década, el Gobierno central ha destinado más de 1,25 billones de rupias a estos programas, además de las inversiones realizadas por los gobiernos estatales.
Baja capacidad de almacenamiento
En comparación con otros países áridos, Pakistán posee una capacidad de almacenamiento equivalente a solo el 15 % del caudal anual de sus ríos. Según cifras disponibles, apenas puede almacenar aproximadamente 30 días de suministro.
Tras la construcción de la presa de Tarbela, hace más de tres décadas, no se adoptaron decisiones relevantes para desarrollar nuevas infraestructuras de almacenamiento. Como consecuencia, gran parte del agua que llega durante el monzón termina fluyendo hacia el mar sin ser aprovechada.
Conservación del agua
Pakistán no ha realizado esfuerzos significativos en materia de conservación del agua para afrontar los efectos del cambio climático. En consecuencia, resulta previsible que experimente episodios recurrentes de escasez, pese a recibir igual o mayor volumen de agua que el previsto en 1960.
Por el contrario, la India ha mantenido una política constante de conservación hídrica, invirtiendo alrededor de 90.000 millones de rupias anuales durante la última década. Solo en los últimos ocho años se han conservado aproximadamente 11 BCM mediante la construcción de estanques, embalses y estructuras de recarga hídrica.
Aunque recientemente Pakistán anunció la construcción de numerosos pequeños embalses tras la decisión de la India de mantener el Tratado en suspenso, aún está por verse si estas iniciativas llegarán efectivamente a materializarse.
Sobreexplotación de las aguas subterráneas
Durante las últimas décadas se han perforado millones de pozos privados en Pakistán, mientras que la extracción de aguas subterráneas supera ampliamente su recarga natural. Se estima que el nivel freático desciende, en promedio, 1,5 metros por año, agravado por problemas de salinidad y deterioro de la calidad del agua.
La India también enfrentó problemas similares, pero durante la última década ha implementado diversas políticas para revertir esta situación, incluyendo programas de recarga de acuíferos, incentivos para reducir el consumo de agua en la agricultura y planes nacionales de cartografía de acuíferos.
Infraestructura de riego
Pakistán ha concentrado sus esfuerzos principalmente en la construcción de canales, sin modernizar adecuadamente su infraestructura para mejorar la eficiencia del sistema. Aunque se han realizado algunos proyectos piloto con apoyo del Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y otras organizaciones, estos no se han ampliado a gran escala.
Como resultado, enormes volúmenes de agua continúan perdiéndose dentro del propio sistema de riego.
La India, por el contrario, ha modernizado progresivamente su infraestructura mediante tecnologías SCADA, redes de distribución por tuberías, sistemas de microirrigación y una mayor participación de las asociaciones de usuarios del agua.
Disputas interprovinciales en Pakistán
En 1991, las provincias de Punjab, Sindh, Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán firmaron el Acuerdo de Distribución del Agua con el objetivo de resolver sus conflictos sobre el reparto del recurso.
Sin embargo, cada provincia ha interpretado dicho acuerdo de manera diferente y acusa a las demás de apropiarse indebidamente del agua. La falta de coordinación y la desconfianza mutua han paralizado numerosos proyectos estratégicos, entre ellos la presa de Kalabagh, que habría incrementado significativamente la capacidad de almacenamiento del país.
Conclusión
En promedio, Pakistán recibe en la cuenca del Indo igual o mayor volumen de agua (142 MAF) que el estimado cuando se firmó el Tratado de las Aguas del Indo.
El verdadero problema no radica en la cantidad de agua que ingresa al país, sino en su gestión. Aproximadamente 36 MAF de agua se desperdician o terminan desembocando en el mar, volumen suficiente para mejorar considerablemente la seguridad hídrica de Pakistán.
La India enfrenta desafíos similares derivados del crecimiento demográfico y del cambio climático; sin embargo, ha adoptado medidas de largo plazo para modernizar sus sistemas de riego, recargar acuíferos, conservar el agua, incrementar la productividad agrícola, reciclar aguas residuales y reducir la contaminación de los ríos.
Pakistán, en cambio, no parece haber implementado acciones concretas de magnitud comparable.
Según este análisis, Pakistán debería abandonar la percepción heredada de las negociaciones del Tratado de 1960, según la cual la India podría interrumpir arbitrariamente el suministro de agua. Desde entonces, ha objetado prácticamente todos los proyectos hidroeléctricos desarrollados por la India, aun cuando estos se encuentran permitidos por el Tratado.
En consecuencia, el documento sostiene que las dificultades hídricas de Pakistán obedecen principalmente a deficiencias en la gestión integrada de sus recursos hídricos. Ningún incremento en los caudales resolverá estos problemas mientras no se mejoren la eficiencia de los sistemas, la productividad agrícola, la gestión de las aguas subterráneas, la capacidad de almacenamiento, las prácticas agrícolas, las reformas institucionales, los sistemas de monitoreo, el uso de tecnologías modernas y la resolución de las disputas entre provincias.
Finalmente, concluye que un debate público centrado en estos desafíos contribuiría más al uso sostenible del agua que mantener una narrativa basada en responsabilizar a la India por problemas que, según el autor, tienen su origen principalmente en la gestión interna de Pakistán.
Por: Kushvinder Vohra
Expresidente de la Comisión Central del Agua, ex Secretario ex officio del Gobierno de la India y ex Comisionado de la India para el Indo.


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