El estado actual de la casa-museo del exlíder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán fue cuestionado en el Concejo de Bogotá por el deterioro que ha tenido el mismo en un descuido de la nación quien lo tiene a su cargo.
En la conmemoración de los 78 años del asesinato del caudillo liberal, el concejal del Partido de la U, Rubén Torrado, lamentó que lo que pretendía ser un centro cultural para honrar su memoria lleve varias décadas en abandono y consumido por el olvido.
“En el Concejo de Bogotá y como víctima del conflicto armado en Colombia, propuse que este lugar, mal administrado por la Universidad Nacional, sea recuperado y la ciudad asuma un papel activo en ese proceso. Debe ser un centro de pensamiento abierto para propios, turistas nacionales y extranjeros”, dijo el cabildante.
Insistió en que pedirá que este museo abandonado, ubicado en el barrio Santa Teresita en la localidad de Teusaquillo, sea incluido en una de las rutas que establece su acuerdo de ciudad sobre Memoria Histórica, Paz y Reconciliación, aprobado y sancionado hace 6 años, y que obliga a la Secretaría General de la Alcaldía Mayor, en coordinación con el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, implementar acciones para la recuperación y conservación del valor histórico de cada uno de estos lugares.
“Aquí no estamos hablando solo de ladrillos. Estamos hablando de memoria, de historia y del respeto que Bogotá debería tener por uno de los hombres más importantes del país. El proyecto cultural diseñado por el reconocido arquitecto Rogelio Salmona nunca se terminó, y lo que debía ser un gran lugar de encuentro cultural sigue reflejando olvido, indiferencia y desidia”, agregó.
El cabildante hizo esta solicitud al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y al secretario de Cultura, Santiago Trujillo Escobar, para que hagan lo pertinente y el museo pase a manos del Distrito, se termine y por fin empiece a funcionar.
“En medio de la conmemoración del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia, rescatar este espacio, donde incluso está hasta la tumba de Jorge Eliécer Gaitán, no es un capricho: es una obligación con la historia, con la memoria y con la ciudad de Bogotá”, concluyó.





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